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Nuestro compañero y poeta Marcos Ana inauguró el viernes 16 de octubre la biblioteca pública casaricheña que lleva su nombre en reconocimiento a la contribución del poeta para con la recuperación de la memoria histórica a través de su poesía y sus palabras. El acto inaugural de estas nuevas instalaciones se inició a partir de las 6 de la tarde en la Casa de la Juventud casaricheña, donde se llevó a cabo una ronda de intervenciones por parte nuestro alcalde, Eladio Lozano, la Concejala de Cultura, Mª José García, y el propio homenajeado, Marcos Ana.
En primer lugar, fue Eladio quien intervino, ofreciendo detalles sobre este nuevo centro cultural, a disposición de todos los vecinos y vecinas, que serán quienes realmente le darán sentido y contenido. Así pues, informó que esta biblioteca, ubicada en la C/Andalucía y cuya remodelación integral ha supuesto una inversión de unos 245.000 Euros, consta de unas instalaciones de última generación, pertenece a la Red Pública de Bibliotecas de Andalucía, y está distribuida en dos plantas con ascensor: Una planta baja, con una sala de lectura común, que contempla un punto de prensa diaria, una zona de préstamo de libros, zona multimedia, así como las secciones infantil y juvenil; y una primera planta, con otra sala de lectura, el salón de usos múltiples y la bebeteca o sala para los más pequeños. Además, destacó que se ha ampliado el fondo bibliográfico de la misma en 2.475 unidades, con el fin de los casaricheños/as tengan acceso a un mayor número de información y en una amplia gama de materias.
Hijo de campesinos, pasó la infancia en su localidad natal hasta que se trasladó con su familia a Alcalá de Henares en 1929. Su formación fue pobre y debió destinar buena parte de su tiempo a trabajar en cualquier tarea que aportase ingresos familiares.
Aunque marchó al frente al estallar la guerra civil en 1936, afiliándose a las Juventudes Socialistas Unificadas, cuando se reorganizó el ejército hubo de abandonar el campo de batalla por ser menor de edad. No pudo incorporarse definitivamente hasta 1938; participó en distintas acciones durante la batalla de Madrid, al tiempo que trabajó como comisario político del Partido Comunista. Antes del cerco total a la capital de España, consiguió escapar en dirección a Levante junto a varios miembros de distintas unidades republicanas. Fue acogido por dos veces (en Albacete y Elda), pero el avance de las tropas sublevadas le obligó a retirarse hasta Alicante donde se refugió en el puerto hasta el último día de la guerra junto a varios miles de soldados y refugiados en espera de que algún buque los rescatase.
No pudiendo alcanzar barco alguno por el bloqueo naval, se rindió a la unidades italianas (la División Littorio) que cercaban el puerto el 31 de marzo y fue preso y confinado en un campo de concentración de Albatera. Pocos días después escapó y, usando los contactos que ya conocía, realizó el trayecto de vuelta a Madrid, donde fue nuevamente detenido a la semana de llegar. Torturado y malherido por las palizas, fue condenado a muerte. En las cárceles se le conocerá por mantener alto el espíritu entre los detenidos mientras esperaba la ejecución de la sentencia.
Estuvo preso junto a Miguel Hernández, al que llegó a conocer antes de su muerte, y terminó en el penal de Burgos, donde permaneció desde 1946 hasta 1961. Destacó entre sus compañeros al hacerse responsable de pasquines que circulaban por la prisión en los que se alentaba a resistir a los presos, por lo que fue condenado por segunda vez a muerte en 1941 en Consejo de Guerra (tras la segunda condena falleció su madre, encontrada en una zanja cerca del Penal de Burgos) así como por formar grupos organizados e incluso un diario clandestino llamado Juventud.
Las hierbas del patio las cogíamos, las metíamos en agua a hervir y nos las comíamos como podíamos. Muchas mañanas te encontrabas con que, no sólo faltaban los compañeros que habían fusilado, sino que también muchos aparecían muertos a tu lado, de hambre o de frío.
Su carácter combativo le llevó a ser objeto de dura represión durante su tiempo en prisión, con frecuentes palizas y reiterados periodos de incomunicación. Su afición a la lectura se inició con antiguos libros que circulaban por el penal de obras autorizadas de clásicos españoles: Quevedo, Lope de Vega, Calderón... Pudo tener acceso a El Quijote a pesar de no estar permitida su lectura y, más tarde, a las obras prohibidas de Rafael Alberti, el propio Miguel Hernández o Federico García Lorca gracias a una tupida red de libros clandestinos que se estableció en la prisión cuando se relajaron las medidas contra los presos a partir de 1950.
A mediados de esa década fue cuando comenzó a escribir sus primeros poemas bajo el seudónimo de Marcos Ana que, escondidos, consiguieron salir al exterior y conocerse por muchos opositores al régimen. Su poesía desgarradora animaba a combatir la dictadura con la palabra y hacía un llamamiento a la liberación de los presos políticos. Su obra llegó hasta muchos intelectuales españoles exiliados y la organización Amnistía Internacional, que presionaron para su liberación, lo que ocurrió el 17 de noviembre de 1961.[1] Debió marchar a Francia, donde el Partido Comunista de España, del que era miembro, le invitó a establecer un servicio en París destinado al apoyo de los presos políticos españoles con la ayuda de personalidades del mundo de la cultura francesa: el Centro de Información y Solidaridad con España presidido por Pablo Picasso. Desde ese puesto recorrió Europa y Sudamérica, donde tuvo gran influencia entre los jóvenes durante las dictaduras de Argentina y Chile.
Regresó a España con la amnistía de 1976. En el periodo democrático ha continuado muy activo dentro del Partido Comunista del que ha sido candidato al Congreso de los Diputados y en el que ha ocupado distintas responsabilidades, como la de solidaridad internacional.
En 2009 el director Pedro Almodóvar adquirió los derechos de su biografía con el objeto de rodar una película sobre la vida del poeta. En septiembre de ese mismo año, en el marco del homenaje que se le tributó en la Fiesta del PCE celebrada en Córdoba, se presentó El árbol talado que retoña: homenaje a Marcos Ana, antología de jóvenes poetas (destacan Rafael Espejo, Juan Carlos Abril o Fernando Macías) prologada por el narrador y articulista Isaac Rosa. |